
Cada invierno, miles de estorninos migran a Roma desde el norte de Europa, formando enormes bandadas que parecen nubes vivas en el atardecer.
Cada invierno, miles de estorninos migran a Roma desde el norte de Europa, formando enormes bandadas que parecen nubes vivas en el atardecer.
Cada invierno, miles de estorninos migran a Roma y llenan el cielo con una danza hipnotizante que mezcla belleza, caos y naturaleza viva en movimiento.
Cada año, con la llegada del invierno, el cielo de Roma se convierte en el escenario de uno de los espectáculos naturales más fascinantes de Europa: la llegada de miles de estorninos procedentes del norte del continente. Estas aves migratorias buscan refugio en el clima más templado de la capital italiana, huyendo del frío intenso de sus lugares de origen. Sin saberlo, se convierten en protagonistas de una coreografía aérea que atrae tanto a turistas como a fotógrafos de todo el mundo.